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quarta-feira, abril 18

¿Inocente o culpable?

La izquierda cerró filas en torno a Lula, asegurando su inocencia, con el argumento de la falta de pruebas, ya que el juez Sérgio Moro lo procesó por declaraciones de un ejecutivo de la constructora OAS, que al delatarlo se aseguró un trato privilegiado (delación premiada es la figura) por parte de la justicia.
Si los argumentos de Moro, y detrás suyo de la derecha brasileña, suenan cuestionables, los de quienes lo defienden tienen también sus puntos débiles. En efecto, entre Lula y las grandes constructoras brasileñas hubo relaciones carnales, con cruce de favores que pueden no ser ilegales, pero son cuestionables.
Durante años el ex presidente se dedicó a ofrecer su prestigio y el de su gobierno para lubricar negocios de las multinacionales brasileñas. En los dos primeros años después de dejar la presidencia (en enero de 2011) la mitad de los viajes realizados por Lula fueron pagados por las constructoras, todos en América Latina y África, donde esas empresas concentran sus mayores intereses. Durante este tiempo Lula visitó 30 países, de los cuales 20 están en África y América Latina. Las constructoras pagaron 13 de esos viajes, la casi totalidad por Odebrecht, OAS y Camargo Correa (Folha de São Paulo, 22-III-13).

segunda-feira, agosto 7

La mirada de China sobre Venezuela

Conocer los criterios  que maneja la potencia emergente sobre América Latina, y en particular sobre Venezuela, es sumamente importante ya que raramente sus medios de comunicación dejan entrever las opiniones que circulan en el gobierno chino. El 1º de agosto el periódico chino Global Times publicó un extenso artículo editorial titulado Venezuela un microcosmos del enigma latinoamericano (goo.gl/ksmY77).
Global Times pertenece al órgano oficial del Partido Comunista de China, Diario del Pueblo, pero está centrado en temas internacionales y sus opiniones tienen más autonomía que el medio que lo auspicia.
El artículo analiza las recientes elecciones a la Asamblea Constituyente mostrando cierto apoyo al proyecto pero, a la vez, tomando distancias. Reserva sus mayores críticas a la Casa Blanca, al mencionar que Washington sólo está preocupado por tomar el control del continente como su patio trasero, y no está interesado en ayudarlos.
Destaca que los objetivos de Estados Unidos consisten en la eliminación de Maduro y la destrucción del legado político de Chávez, pero también señala que todos los gobiernos de izquierda del continente tienen una relación incómoda con Washington.

sábado, agosto 5

"Carnicería americana": EE.UU. consumido por las drogas

Aunque es un tema bien conocido, la máxima autoridad económica estadounidense, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, alertó que la epidemia de muertes por drogas está trastocando el mercado laboral al punto que las industrias no encuentran personal calificado para cubrir vacantes.
Yellen compareció ante el Senado de los EEUU a mediados de julio, donde afirmó que "la industria manufacturera tiene dificultad para dar con aspirantes con la preparación adecuada para desempeñar sus funciones" aunque, paradójicamente, el sector capacitado de la población "no se moviliza porque los salarios son bajos".
La tasa de participación laboral de los estadounidenses se encuentra al mismo nivel que en la década de los 70, hace casi medio siglo, en gran medida por "la adicción de los jóvenes en edad de trabajar a los opiáceos".

domingo, abril 30

La era de la ingobernabilidad en América Latina

La desarticulación  geopolítica global se traduce en nuestro continente latinoamericano en una creciente ingobernabilidad que afecta a los gobiernos de todas las corrientes políticas. No existen fuerzas capaces de poner orden en cada país, ni a escala regional ni global, algo que afecta desde las Naciones Unidas hasta los gobiernos de los países más estables.
Uno de los problemas que se observan sobre todo en los medios, es que cuando fallan los análisis al uso se apela a simplificaciones del estilo: Trump está loco, o conjeturas similares, o se lo tacha de fascista (que no es una simple conjetura). Apenas adjetivos que eluden análisis de fondo. Bien sabemos que la locura de Hitler nunca existió y que representaba los intereses de las grandes corporaciones alemanas, ultra racionales en su afán de dominar los mercados globales.
Del lado del pensamiento crítico sucede algo similar. Todos los problemas que afrontan los gobiernos progresistas son culpa del imperialismo, las derechas, la OEA y los medios. No hay voluntad para asumir los problemas creados por ellos mismos, ni la menor mención a la corrupción que ha alcanzado niveles escandalosos.