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quinta-feira, dezembro 21

El inexplicable Procés: ideógrafos, ilusiones y trampantojos


1. ¿Cuántas toneladas de tinta, cuántas horas de radio y televisión, cuántos tuits ha consumido el Procés? Si ese gasto no es proporcional –como fácilmente se convendrá vistos los problemas que aquejan al planeta– a la enjundia del contencioso, habrá que indagar el porqué de tal derroche de atención. Además, si observamos tal sesgo en el cuánto (y en el cómo) tendremos razones para andarnos con cuidado en el qué (los contenidos, el relato).
2. ¿Cómo responder en cinco líneas a un corresponsal extranjero que quiere explicar a una audiencia desprevenida cómo hemos llegado hasta aquí?
No se puede atender cabalmente al aspecto subliminal del Procés que late en esas preguntas sin echar mano de dos disciplinas: una antigua, la sociología del conocimiento y otra reciente y que es en cierto sentido el reverso de la epistemología, la agnotología. Para avalar este enfoque partamos de una observación anecdótica. Una figura destacada (hoy lo es todavía más) del ámbito sindical aseveró: “El derecho a decidir, quien mejor lo puede interpretar es la sociedad catalana, que lo ha bautizado así. El derecho a decidir es hijo de la sentencia del Tribunal Constitucional [TC] sobre el estatuto de Cataluña. Si Cataluña quisiera decir otra cosa, lo diría”1. La declaración es a la vez sintomática, por el relieve y la ascendencia del emisor, y emblemática, porque presupone la asunción del núcleo duro del relato de los procesistas: la identificación entre secesionismo y sociedad catalana, la tesis de la responsabilidad del TC (léase, España) y la doble afirmación de que el derecho a decidir es un invento de la sociedad catalana y una consecuencia de la sentencia. Todas estas proposiciones son categóricamente falsas. Desde luego no ha habido rectificación y tampoco ninguna enmienda pública desde el sindicato que representa; una muestra añadida de la difusión capilar de esta narrativa de parte.

segunda-feira, dezembro 18

Cataluña y la crisis institucional: ¿enfermedad o síntoma?

Bien conocida es la sentencia marxiana en la que se nos recuerda que la Historia primero se repite como tragedia, y después como farsa. En el caso de España, sin embargo, lo que le convierte precisamente en un caso trágico tal vez sea su inherente precipitación a la farsa.
Así las cosas, desde el discurso institucional pareciera que nos hemos “topado” con la crisis catalana como el brote de una seta y, por ciencia infusa, una ya consumida Constitución, cuyos límites vienen resquebrajándose desde el 15M, pudiera solucionar —a modo de síndrome de Munchausen— una situación que en gran medida viene provocada sintomáticamente por la mezcla de una lastrada irresponsabilidad política junto con una crisis de régimen macerada, al menos patentemente, desde 2011.

segunda-feira, dezembro 11

El pacifismo musculado

Las campañas electorales no son buenas para la inteligencia. En general, sacan lo peor de nosotros mismos, y cuando nos referimos a los partidos políticos exhiben mentiras intragables. Hemos abierto la campaña con genialidades diversas: desde el temor sobrevenido al pucherazo hasta la confesión de la siempre irritante Marta Rovira sobre los muertos que se evitaron por su buen hacer y su transigencia pacifista. Cada vez que habla esta mujer, y si es en castellano doblemente, uno toma conciencia de las peligrosas consecuencias de la inmersión lingüística. No se la entiende y confunde las concordancias como si en vez de vivir en Vic acabara de llegar de Kosovo.
No es que hable mal, es que no sabe expresarse y eso suele suceder cuando el carácter de ideas que maneja son tan pedestres que convierte en inevitable el que se exprese deficientemente, con ese gorgorito -tarannà, dirían por aquí- que la convierte en un personajillo recién recuperado para la política pero que aún no ha salido de lo suyo, funcionaria inveterada atenta a sus jefes. Habría que detenerse algún día en analizar por lo menudo cómo esta casta funcionarial de tercera fila ha llegado a copar unas responsabilidades que van mucho más allá de sus entendederas y que probablemente sean el germen del lío en que nos han metido a todos.

sexta-feira, dezembro 8

El problema no es el 21D, sino el 22D

No cabe duda de que el auto del juez Pablo Llanera dictado ayer, que el lector con seguridad conoce, va a tener un impacto en la campaña electoral que comenzó apenas doce horas después de que dicho auto se hiciera público.
Pero, en mi opinión, el impacto va a ser mayor a partir del 22D. Una campaña electoral es una suerte de paréntesis, en el que se hace política de una manera completamente distinta a como se hace el resto del tiempo. Durante los días de campaña no se gobierna ni se hace oposición. El enfrentamiento es puramente dialéctico. El impacto de la prolongación de la prisión provisional de los dos exconsejeros y de los presidentes de ANC y OMNIUM hará que la carga emocional de los discursos, de la de todos y no solamente de la de los nacionalistas, sea mayor, pero de ahí no pasará. La liturgia electoral se desarrollará según lo previsto y el derecho de sufragio se ejercerá con normalidad.
Pero el 21 al caer la tarde se cierra el paréntesis y hay que volver a hacer política a partir de la interpretación de la decisión del cuerpo electoral. Ese es el momento de la verdad. En ese momento habrá que comprobar si se puede formar gobierno y, como consecuencia de ello, si se puede levantar el “estado de excepción” que supone la aplicación del 155 o no.
Porque hasta que no haya investidura del presidente de la Generalitat, se mantendrá la aplicación del art. 155 CE, es decir, será el Presidente del Gobierno de la Nación el responsable de la dirección de la Administración catalana. El tiempo que se tarde para hacer la investidura no es irrelevante. Es tiempo de prolongación de la suspensión de la autonomía y de la ocupación de Catalunya desde el exterior.

quarta-feira, novembro 1

Cataluña: la democracia herida

Una vez más en España y más precisamente en Cataluña, está en juego el futuro de la democracia en Europa.
Desde los primeros años de la “transición española”, el pueblo catalán ha venido planteando la necesidad de llevar a cabo un referéndum que resitúe a Catalunya respecto del marco político, administrativo, económico y cultural que estableció la Constitución de 1978 y el Estatuto redactado por el parlamento catalán que, modificado en aspectos esenciales por la Cortes generales, fue finalmente aprobado en el referéndum de 2006.
Las imágenes de las condiciones en que se realizó el referéndum del pasado 1 de octubre impactaron la conciencia democrática de millones de ciudadanos en todo el mundo. Las aspiraciones republicanas e independentistas que expresó el pueblo catalán en este referéndum distan mucho de una ideología nacionalista estrecha y xenófoba como se ha intentado hacer creer. Su raigambre estrictamente democrática quedó demostrada el 1 de octubre con el voto depositado por dos y medio millones de catalanes, en las urnas que lograron esquivar el saqueo del enorme contingente policial enviado por el gobierno español y en las multitudinarias manifestaciones realizadas posteriormente en toda Cataluña, de manera notablemente ordenada y pacífica.

sábado, outubro 28

¿Al servicio de qué masas debemos estar?

El día 24 de octubre, a las siete de la tarde, se celebró la audiencia pública del distrito de Nou Barris. A la audiencia se presentaron, entre otros, 30-40 vecinos de Ciutat Meridiana, con sus camisetas verdes y unos globos colorados.
Después de una breve exposición de los puntos del orden del día (cuestiones poco relevantes, relativas a temas forestales y a la patrimonialización de antiguos edificios rurales como Can Valent y la Granja del Rich), se dejó espacio para la petición de turnos de palabra desde el público. Fueron muchísimas las manos que se levantaron.
En efecto, el problema detectado en las últimas semanas en el barrio tiene que ver con una serie de notificaciones de desahucios, por parte de Mossos, a vecinos “okupas” que viven en pisos de propiedad de bancos que han sido cedidos al Ayuntamiento o comprados por el Patronato. A estos vecinos el Ayuntamiento les ha prometido la formalización de contratos de alquiler social. Sin embargo, el banco en cuestión, Sareb, se habría “olvidado” de parar el procedimiento penal; por lo tanto, la maquinaria jurídica ha seguido su camino y los Mossos se han presentado a las puertas de estas familias. Los contratos de alquiler social todavía no se han firmado, y los vecinos en cuestión se encuentran totalmente desamparados frente a la llegada de los Mossos, sin títulos que legitimen su presencia en el piso (justo hace un par de semanas conté el caso de Joy, que se llevó un disgusto tan grande que tuvimos que llamar a la ambulancia). En pocas palabras, personas a la espera de un alquiler social han visto llegar, en su lugar, a los Mossos.