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sábado, junho 9

El estiramiento de la sangre

Nosotros somos el ‘otro’ en las sociedades latinoamericanas. Un ‘otro’ sentado en la mesa poligonal, por nada redonda u ovalada, porque la geometría de la colonialidad del poder distingue y aproxima, posiciona y a la vez limita el posicionamiento. Esos límites tienen sus artificios y sus complicadas elaboraciones para perpetuar el uso opresivo de la raza (sin comillas, porque es algo serio). En las salas de conversaciones o discusiones en alguna ciudad brasileña, colombiana o ecuatoriana desoyendo las teorizaciones se ubica desigualdad e inequidad en explicaciones gráficas y numéricas como democracia social, democracia político y democracia racial. Otra vez la mesa, ahora circular, es el intento situacional de reaprender sobre una sola y perfecta orilla, disminuir cualquier jerarquía, porque es la comarca mínima de vecinos sentados sin más importancia que el reconocimiento comunitario. A cada convidado le corresponde la totalidad de miradas y abrazos.

segunda-feira, dezembro 11

Panteras Negras, el extremismo en defensa de la libertad


 Malcolm X en la Universidad de Oxford (1964).


 Había sido un día tibio, bastante para ser el final del otoño en tierras británicas. La demora de las luces vespertinas en desaparecer detallaba un escenario de claridad renovadora dentro del cual cabía, con toda su historia, el edificio clásico de la Universidad de Oxford. Malcolm X fue recibido en el portón de ingreso por algunos directivos de la Oxford Union Society, una de esas sociedades que se mueven entre conservadurismo en modos y formas, liberalismo en las valoraciones intelectuales y curiosidad intelectual para entender dinámicas sociales y políticas mundiales. Como sea, es una organización convertida en emblema institucional de prestigio de toda Gran Bretaña. Cuando Malcolm X salió del hall de debates debió parecerse al anunciador de la última verdad de Oloddumare, el eco mantenía intacta la sonoridad de los aplausos a sus saberes dichos, mientras que en la British Broadcasting Corporation (BBC), que había transmitido el debate por radio y televisión, su personal era desbordado por llamadas telefónicas.