La servidumbre, la sirvienta, la criada, la muchacha, la ayuda, la nana,
la cholera, la chacha, la gata, la mucama; a la empleada doméstica se
le conoce con infinidad de nombres, despectivamente. Sin embargo es la
empleada más importante, paradójicamente también es la mal pagada, la
explotada y la esclavizada en un modelo de sociedad que utiliza a los
parias como trampolín; como escalera, como el soporte más importante
para sostener la explotación de unos para beneficio de otros.
Infinidad de teorías, estudios, conceptos y definiciones se pueden
escribir en tomos de tomos, para justificar la existencia de la
sirvienta, sin embargo este trabajo no tiene justificación alguna; es la
explotación de una mujer para que otra logre el beneficio de la
realización profesional y personal. Un sistema que milenariamente ha
mantenido el modelo funcional a las minorías.
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quinta-feira, novembro 30
quinta-feira, abril 20
El oficio de sirvienta
Últimamente defensores de derechos humanos nos llaman asistentes
domésticas, para aminorar el golpe, pero a las cosas por su nombre:
somos sirvientas, nuestro oficio es servir.
Partiendo de ahí, podemos desmenuzar la gama de abusos que vivimos quienes trabajamos en el servicio doméstico y en mantenimiento. No importa el país, la realidad de los sirvientes es la misma en todos lados. No nos vamos a dar baños de pureza y a señalar a Estados Unidos como el causante de todos nuestros males. En India, existen las castas, en Latinoamérica las mentes colonizadas, y así vamos por país y continente, cada uno con sus propios males.
No se trata del color, de la nacionalidad, ni del idioma, se trata de quién tiene el poder y quien tiene el poder abusa y discrimina, con propios y extraños. El oficio de niñera y empleada doméstica es el mismo, solo varía el nombre: en ambos el trabajo es servir. Y digo servir con todo el peso de la palabra: de día y de noche. Cuando los niños están en la escuela o en clases particulares, las niñeras nos encargamos de limpiar la casa, los cuartos de juego, cocinar, lavar la ropa: el oficio doméstico. El de la empleada doméstica es igual y ambas son tratadas como muebles viejos. Porque una limpia pañales sucios y la otra baños sucios: ambas trabajan entre la mierda.
Partiendo de ahí, podemos desmenuzar la gama de abusos que vivimos quienes trabajamos en el servicio doméstico y en mantenimiento. No importa el país, la realidad de los sirvientes es la misma en todos lados. No nos vamos a dar baños de pureza y a señalar a Estados Unidos como el causante de todos nuestros males. En India, existen las castas, en Latinoamérica las mentes colonizadas, y así vamos por país y continente, cada uno con sus propios males.
No se trata del color, de la nacionalidad, ni del idioma, se trata de quién tiene el poder y quien tiene el poder abusa y discrimina, con propios y extraños. El oficio de niñera y empleada doméstica es el mismo, solo varía el nombre: en ambos el trabajo es servir. Y digo servir con todo el peso de la palabra: de día y de noche. Cuando los niños están en la escuela o en clases particulares, las niñeras nos encargamos de limpiar la casa, los cuartos de juego, cocinar, lavar la ropa: el oficio doméstico. El de la empleada doméstica es igual y ambas son tratadas como muebles viejos. Porque una limpia pañales sucios y la otra baños sucios: ambas trabajan entre la mierda.
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