Parece una paradoja, pero sólo es una berlusconiada más. Silvio Berlusconi se saca de la manga una ley mordaza para que los demás callen, aunque a él no hay quien le cierre la boca. So pretexto de evitar un estado policiaco, la norma, que puede ser letal para la lucha contra la mafia y la corrupción, restringirá las escuchas judiciales y castigará a informadores y editores que las publiquen, así como a quienes filtren documentos bajo secreto sumarial. Además, la llamada enmienda D’Addario prohibirá grabar y difundir conversaciones como las de contenido sexual con las que esta prostituta de lujo cubrió de vergüenza al primer ministro.
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